strm

sábado, noviembre 03, 2007

INFLACIÓN Y DESIGUALDAD

Los últimos gobiernos mexicanos, incluido el actual, han utilizado el control de la inflación como una parte importante de la estabilidad macroeconómica, elemento medular de la política económica. En esa medida, las autoridades monetarias han determinado que el aumento de los precios en este año debe estar en un promedio de entre 3 y 4 por ciento. Sin embargo, en 2007 debido al aumento de los precios internacionales de diferentes productos agropecuarios (maíz, trigo, soya, etc.), de la inestabilidad financiera que trajo consigo la crisis hipotecaria norteamericana y el incremento de los precios internacionales del crudo, esta condición de estabilidad acusó serias deficiencias o si se quiere se está agotando.

Esta nueva situación es preocupante por varias cosas: 1.- porque las autoridades quieren convencernos de que la política monetaria es efectiva y de que la crisis actual afecta en forma leve la economía mexicana, cuando todo indica lo contrario pues los precios internacionales de las materias primas seguirán creciendo lo que, sin duda, presionará a la inflación al alza; 2.- porque el índice nacional de precios al consumidor está determinado como un promedio de los precios de los 43 productos y servicios contenidos en una Canasta Básica y porque este promedio está ocultando aumentos mayores como está pasando con los productos básicos y 3.- porque, además, ese es el promedio sobre el cual se determinarán los aumentos salariales de 2008.

En septiembre de 2007 cuando se esperaba una mayor inflación por el efecto del “gasolinazo”, el resultado fue que al Banxico nos dijo que durante ese mes los precios subieron a una tasa anual de 3.79%, menor al 4% que veníamos arrastrando desde enero de 2007. Una disminución de 0.24 % en relación al dato de agosto de 2007. En función de lo anterior, se dijo que la inflación bajará al final del año y por lo mismo quedará dentro los márgenes establecidos por el Banxico.

El Banco de México nos dijo que los efectos indirectos que crearon las expectativas del aumento de 5,5% a las gasolinas, no traería ni en septiembre de 2007 ni en enero de 2008 una cascada de aumentos de precios y servicios; que la crisis crediticia e hipotecaria mundial afectará de forma leve a nuestra economía y que, por lo tanto, no tendría porque modificar la expectativa inflacionaria del banco para este año y el que viene. Decisión que reafirmó en su informe trimestral emitido al final de octubre de 2007.

En contra sentido el FMI dijo que los países emergentes todavía podían sufrir un impacto mayor del que han experimentado a raíz de las recientes turbulencias financieras mundiales, puesto que: 1.- se espera un menor ritmo de crecimiento y quizás una la recesión en la economía de EUA y esto traerá una desaceleración económica en América Latina, incluido, claro está, nuestro país; 2.- que la recuperación inmobiliaria será larga y difícil y finalmente 3.- que los imparables precios internacionales de las materias primas (granos y petróleo) profundizarán las presiones inflacionarias internacionales.

A pesar de que el grado de incertidumbre en la economía mundial es alto, para el gobierno mexicano hay tranquilidad puesto que para México los pronósticos del FMI están muy castigados y subestiman la capacidad de crecimiento de la economía mexicana. Estamos, se dice, estructuralmente bien porque la reforma fiscal promoverá con gasto en infraestructura la actividad económica y los factores macroeconómicos son más sólidos que antes para enfrentar de desaceleración económica de EUA. En pocas palabras, dicen, tenemos logros en estabilidad financiera y macroeconómica y, por tanto, vamos en la dirección correcta.

Empero, qué tan reales son esos criterios y qué tanto están funcionando. Para el Banxico el gran promedio de la inflación es de 4 por ciento anual, mientras los alimentos, en el mismo periodo, están llegando a 7 por ciento. Desde diciembre de 2006 y hasta septiembre de 2007, el precios promedio de los productos que integran la canasta básica de consumo registró un incremento de 34.17%. De septiembre de 2006 al mismo mes de 2007 los precios de los alimentos se incrementaron 6.54%. Individualmente, la leche en polvo llegó 15.54% y el pollo en piezas a 13.19%. Sólo en el mes pasado el alza en los básicos alcanzó el triple de la inflación general.

Los analistas más abiertos dentro de los que siguen al pie de la letra las doctrinas monetaristas ortodoxos aceptan esta disparidad entre la inflación general y la inflación de los productos básicos; empero, afirman que esta es nueva situación internacional que afecta a muchos países; que no es un fenómeno inflacionario propiamente dicho, sino un reacomodo de los precios relativos a escala mundial y que, por tanto, las políticas monetarias ortodoxas no pueden hacer nada más que esperar a que se diluya el impacto, o bien ya considerar en el cálculo de la inflación los factores internacionales. Aplicar políticas de control de precios, como se ha solicitado. lo que hace es aumentar los desequilibrios.

El banco de México apoya esa idea y reafirma que persistirán las presiones en precios principalmente por aumentos internacionales en materias primas. Nos dice que en el orbe hay factores que empujan al alza a la inflación posiblemente para los próximos dos años, por lo que deberemos hacer lo posible por absorber ese crecimiento. La conclusión más clara del gobierno es que tenemos controlada la inflación, que no está desbordada ni es una amenaza y que no se necesita cambiar la estrategia seguida hasta ahora. Afirmación que se repitió durante septiembre y octubre de 2007.

En una economía globalizada es claro pues que no podemos estar exentos de lo que pasa en otros lugares del mundo. No obstante, la pregunta queda porque cuando los precios de los productos básicos como los alimentos están por arriba del promedio que marca en índice nacional de precios al consumidor, sabemos entonces que algo anda mal, ya que los consumidores de ingresos fijos y bajos son los que están siendo afectados. Más aun, si los aumentos de los salarios se determinan en función de la inflación esperada, pues entonces la situación se complica sustancialmente y entonces podemos hablar de una mayor desigualdad y de mayor expropiación de la riqueza vía inflación.

Entonces, ¿que corresponde ahora?. El gobierno, ante su conclusión de que todo va bien, quiere continuar su estrategia y en esa medida concentrarse en invertir para el crecimiento como única manera de atacar la pobreza. Preocupación compartida con el Banco Mundial. Como se afirmó más arriba, para el gobierno la política fiscal está en el camino correcto, porque, en el marco de un entrono internacional negativo por la desaceleración económica de EUA generada por la crisis hipotecaria, ésta ayudará a que en nuestro país exista un mayor dinamismo de la demanda interna, por el incremento propuesto en la inversión en infraestructura.

No obstante, analistas de todo tipo coinciden en que el crecimiento será lento porque la reforma fiscal se quedó corta y no es clara la magnitud del efecto positivo del que habla el gobierno, pues, contrariamente a lo que se dice, la inflación y la reforma fiscal limitarán el crecimiento; además, depende de otras reformas y, si estas se pueden concretar, entonces podremos ver un crecimiento de 5% en 2012; en tanto, no es seguro que en 2008 se llegue al 3.7% y lo mismo pasa para las cifras esperadas en 2009 y 2010 de tener un 4.1% de crecimiento.

Consciente de ello el gobierno, en voz del secretario de hacienda, habló desde el momento mismo de que se aprobó la reforma fiscal, de que se necesitaba dar paso a otras reformas. Decisión que se reafirmo por el ejecutivo al asegurar que entre “las tareas prioritarias” de su gobierno está continuar con el proceso de reformas estructurales en materia energética, de telecomunicaciones, laboral y de desregulación económica.

Para nosotros los trabajadores el punto fundamental es ¿qué va pasar en enero de 2008 cuando se pongan en vigor los aumentos a la gasolinas junto con la tradicional cuesta de enero? Pues es claro que si los precios internacionales de los productos básicos continuarán subiendo en 2008 y 2009 y, por esa razón, se mantendrá la diferencia entre la inflación general y la inflación de los productos básicos y si lo aumentos salariales se fijan en función de la inflación general, pues entonces habrá un deterioro generalizado de la economía popular.

La UNT pensando en lo anterior se presentó ante el ejecutivo con un documento donde se les dice que ¨Es imprescindible que el Poder Ejecutivo Federal adopte las decisiones de políticas públicas que le corresponden en el ámbito de sus atribuciones, teniendo en cuenta, el marco de su relación con los demás poderes público, la participación corresponsable de la sociedad. En el mismo documento se le marcan 20 puntos para que el ejecutivo federal los cumpla.

Los trabajadores debemos de actuar con firmeza y amplitud para orillar al gobierno a no ver la inflación de los productos básicos sólo como un reacomodo internacional de los precios y que, por lo tanto, debe modificar la forma como está midiendo la inflación. Porque, de lo contrario, encontraremos a la inflación como una forma por la cual se da una expropiación de la riqueza —el Banco de México le llama “extracción de rentas”— de los pobres por los ricos.