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sábado, febrero 27, 2010

Comprender la crisis económica

Comprender la crisis económica

viernes, diciembre 11, 2009

El golpe al SME es golpe contra todos los trabajadores

El Estado moderno es inseparable de capitalismo. Las raíces de un gobierno liberal o neoliberal no son otras que las del capitalismo, es decir, la construcción de las condiciones socio-políticas que hacen posible la explotación y la desigualdad. La fase contemporánea del capitalismo en la que se produce una aparente liberación de las ataduras jurídicas y cambios en las prioridades del Estado en beneficio del mercado y del individuo, es posible porque el poder sigue conservando un centro real, físico, claramente identificado. La clase capitalista tiene el poder económico (finanzas y mercado), además, controla el Estado: el poder judicial, el poder legislativo, el Banco Central, el sindicalismo y los medios de comunicación. El poder se fundamenta en la dominación pero también en la fuerza. El liberalismo se impone por la fuerza y con ello niega la política.

No podemos dejar de decir lo anterior porque está en el fondo del golpe de Estado que el actual gobierno le dio al Sindicato Mexicano de Electricistas (SME); porque le proporciona la dimensión exacta al conflicto en el que estamos todos los trabajadores del país y, desde luego, la complejidad del reto que se nos presenta con toda crudeza. Habrá muchos elementos de carácter coyuntural dentro del proceso, pero lo básico es que se trata de una violencia de clase a veces encubierta (dominación) otras no (represión) pero siempre implica, por un lado, la negación de la política como ámbito de actuación del ciudadano y, por otro lado, la imposición de la clase en el poder para beneficio de sus intereses.

El gobierno pudo haber manejado las cosas de otra manera, antes que decretar la extinción de Luz y Fuerza del Centro (LyFC). El lugar de utilizar a la Constitución como la vía para restablecer los equilibrios, prefirió usar la fuerza reflejando aquello que dicen del neoliberalismo: la fuerza policial es el pivote que garantiza el orden del Estado neoliberal postmoderno. La idea de que el Estado es ante todo policía.

Este principio de autoritarismo debería merecer una repulsa total y absoluta de las clases populares, empero esto no sucedió por el control sociometabólico, biopolítico, que ejerce el capital contra la sociedad a través de Estado con la ayuda de los medios de comunicación.

Acusar al neoliberalismo de ser un mecanismo para de defensa del interés de la burguesía, sería más que suficiente para entender el ataque contra los electricistas, sin embargo, del lado del SME también hay una historia que facilitó el golpe. Este fructificó porque igualmente del lado sindical hubo ausencia de una práctica política que redundó en un servicio en crisis. No sabemos con claridad si esto se debió a una desconfianza en la política dominante, a una posición ideológica de rechazo a la política neoliberal burguesa o a una falta de oficio político, pero, lo real es que se desarrolla una estrategia de resistencia pura, podríamos decir antisistémica, que termina dañando a la empresa y la calidad del servicio eléctrico.

Desde hace casi dos decenios había una estrategia de Estado de ahorcamiento de Luz y Fuerza del Centro (LyFC), que poco a poco evidenció su deterioro. Nula inversión para modernización, lo que conllevó un envejecimiento del equipo, mantenimiento de sistemas administrativos y de trabajo que exigían crecimiento de personal, cero generación y transmisión de energía eléctrica propia. Todo esto llevó a la LyFC a una dependencia total de CFE y del presupuesto del gobierno federal, a una imposibilidad de imponer condiciones, a una serie amplia de corruptelas donde se implicaron tanto trabajadores, como funcionarios, empresarios y gobierno y finalmente, la aberración total, comprar mas caro de lo que vendía.

Durante mucho tiempo el SME se ganó condiciones económicas y prestaciones sociales elevadas, justas desde luego, pero al mismo tiempo se negaron a contribuir a aumentar la competividad de la empresa y su productividad. No se preocuparon lo suficiente para exigir y participar en su modernización. Cierto, una exigencia claramente neoliberal que, en un contexto ideológico era rechazable, en el entendido de que uno de sus ejes básicos es acabar con el sindicalismo; empero, un planteamiento más equilibrado de la dirección del sindicato habría sido de más utilidad para sus trabajadores afiliados, que en estos momentos están perdiendo sus empleos y las prestaciones sociales.

Además, el conflicto interno fue profundo. Se dividieron casi 50 a 50. La diferencia al final del proceso electoral fue mínima. Aunque no era la primera vez que eso acontecía, se interpuso el negocio. El conflicto lo detonó, creemos, la participación de un grupo de trabajadores y la exclusión de otros, en la generación de energía eléctrica a partir de desechos sólidos y en la utilización de un par de hilos de fibra óptica en la prestación de tres servicios (voz, datos y video).

Por otro lado, por su propia incapacidad y falta de visión de Estado ante la crisis mundial y nacional, el actual gobierno panista se encuentra en medio de una crisis de gobernabilidad y económica, lo que llevó a calificarlo como un Estado fallido. Esto se acentuó después de las elecciones intermedias, las que el gobierno mismo presentó como plebiscito ciudadano. El rechazo público firmó el acta de defunción. Sin embargo, constitucionalmente el muerto puede deambular tres años más y, por lo mismo, le recomendaron usar sus últimos restos de vida para dejarle al próximo gobierno un país mas viable.

Sabedores de que hay una amplia posibilidad de que el próximo gobierno sea de filiación priísta, decidieron mejor usar ese beneficio constitucional a favor de ellos mismos y no arreglarle todo al que venga. En tres años puede pasar todo, dicen. El conflicto interno dentro del SME fue la oportunidad que querían y en ello invirtieron tiempo y dinero. Partido y gobierno, amplios medios de comunicación se ocuparon y es probable que también involucraron al poder judicial y desde luego al poder legislativo.

La respuesta de Estado fue aplaudida por la clase capitalista, porque no sólo se intentaba una solución a un problema endémico en el servicio de energía eléctrica — aunque la solución propuesta no fuera de la excelencia que presume— sino porque se abría una doble opción: se daba un golpe de clase para destruir a un sindicato y debilitar al conjunto del sindicalismo y se ponían las condiciones para una mayor privatización de la industria eléctrica nacional. Insistimos, la ayuda mediática y la propia calidad del servicio de energía eléctrica contribuyeron a que también la sociedad expresara su beneplácito. Dos situaciones que, de alguna forma, contribuyeron a revalorar en un principio, la imagen del gobierno, que era el efecto que se buscaba.

Esta buena recepción por la decisión tomada y el efecto positivo que tuvo en la percepción como gobierno, complicó una salida negociada pues puso al gobierno en una posición de no regreso. Cualquier vía de negociación que se saliera del camino planteado —liquidación y recontratación en CFE con otro contrato colectivo y con ello recuperar el control de los ritmos de trabajo y un nuevo orden en la empresa— se veía difícil o débil, más aún cuando por su parte del SME sólo demandaba restitución de todos los trabajadores en sus puestos, sin condiciones y el restablecimiento de la legalidad constitucional.

Cambiar esto, tengámoslo claro, va más allá de la defensa de un gremio importante como los es el SME, empero pasa necesariamente por ella. Por ello, en esa doble dimensión, la UNT y los telefonistas determinamos expresar nuestra más amplia solidaridad con ellos. Ante esta situación se buscó dar, antes que nada, una respuesta como clase obrera; es decir, en defensa de los trabajadores en general y en particular de los telefonistas y electricistas del SME, porque es evidente que esa actitud del poder real contra los trabajadores bien puede trasladarse en contra nuestra.

Desde luego que no se olvidó el impacto económico que tendría en los electricistas el quedar sin ingresos de la noche a la mañana. Es así que se les dieron despensas, se abrieron los centros operativos para que los electricistas “botearan”, se pusieron mantas expresando nuestra solidaridad y rechazo al acto de gobierno, nuestro secretario general impulsó en la Cámara de Diputados una controversia constitucional y, finalmente, se optó por realizar una falta colectiva.

Después del golpe se exploraron dos vías de impugnación en el ámbito legal. Una, la que se está llevando con la iniciativa del Co. Hernández Juárez en la Cámara de Diputados, donde se pretende presentar una controversia constitucional, si consideramos que en la liquidación de la empresa de luz debió intervenir dicha cámara, cosa que no aconteció y, por tanto, debería proceder la controversia.

La otra vía es la legal apoyados en los preceptos contenidos en la Ley Federal del Trabajo, básicamente donde se habla del patrón sustituto y el reconocimiento del Contrato Colectivo de Trabajo vigente, por lo que los trabajadores contratados por otra empresa para dar un servicio igual, no pierden su s derechos adquiridos.

La primera vía fracasó por el intercambio de favores entre el PRI y el PAN. Presupuesto contra controversia. Se abrió el debate político dentro de la cámara con la mínina participación del PAN y la nula intervención del PRI. Se acordó como la mejor vía posible era la de recopilar firmas de apoyo con el compromiso de que si se juntaban a favor 250 diputados más uno y depositaban su rúbrica en la Mesa Directiva de la cámara, ésta podría, a su vez, suscribir la controversia. Sin el apoyo del PRI era complicado que eso aconteciera.

Al final del proceso legislativo se encontró que los que votaron lo hicieron cada quien por su lado. La diferencia entre los votos registrados en la Mesa Directiva y el total recopilado fue amplio. Sólo se dijo que no se podía afirmar que el PRI estaba en contra de que se revisara este tema en la Suprema Corte de Justicia de la Nación y se explicó que, con base en la legalidad, se le permitió a cada diputado priísta que votara, en lo individual, a favor o en contra de esta iniciativa. Lo real es que la negociación con el PAN que nos les dejó otra alternativa que la ambigüedad y no podían o no querían aparecer como contrarios al interés de los trabajadores. El Ogro Filantrópico reapareció.

Hasta el momento de redactar este trabajo sólo le quedaba al SME la vía legal en lo laboral, es decir, los amparos, la demanda colectiva por despidos injustificados y la de que CFE se asuma como patrón sustituto, con la experiencia pasada de los ferrocarrileros, quienes nunca pudieron hacer valer esa figura legal. Así es que todavía esta historia no termina y todo indica que los que van perdiendo son los electricistas y con ellos nosotros los trabajadores.

jueves, agosto 27, 2009

CRISIS DEL NEOLIBERALISMO POLITICO EN MEXICO

El triunfo del PRI en las recientes elecciones intermedias, es de cierta manera un fracaso de la burguesía mexicana neoliberal, moderna y modernizadora del México actual. Es una muestra clara del fracaso del proyecto de modernización política intentada por esa oligarquía que toma el poder desde finales de los años setenta, con el desplazamiento de los últimos hijos de la Revolución Mexicana. Después de 30 años de iniciado el proyecto, las elecciones de 2009 nos regresaron al pasado y no con uno sino con varios PRIS, pero sin el control presidencial y con los mismos vicios y cada PRI con su propia cabeza.

La élite política mexicana, impulsada por el surgimiento de la ideología neoliberal y la libertad de mercado, consideró necesario plantearse un nuevo proyecto democrático y económico. La revolución del consumo que anunciaba la nueva ideología, funcionaba tanto para lo económico como para lo político. La autonomía individual que se proclamaba había que incentivarla e incorporarla al proceso democrático mexicano. Empero, antes había que cambiar al Ogro Filantrópico, en el entendido de que era un ogro autoritario y totalitario, pero que cualquiera que fuera su signo ideológico, siempre había sido filantrópico. Había pues una doble vertiente que revertir en la historia mexicana.

A la par de la caracterización de Paz del sistema político priísta como un tumor canceroso chupándole la vida al cuerpo sometido de México, disfrazando de altruismo su parasitismo —abusaba, oprimía, robaba, estafaba… pero construía, educaba, curaba, mantenía la paz social— se da el ascenso de la tecnocracia neoliberal al poder con el objetivo de realizar cambios en lo económico y en lo político. En lo primero, hacia una economía de mercado y del Estado mínimo y, en lo segundo, hacia un divorcio entre el poder y la política, esto es, una nueva legitimidad o normalidad democrática, con pluralismo de partidos, esto es, mayor competencia electoral, y alternancia, derecho a la oposición —moderna, responsable y no antagónica—, mayor información o sobre-información y libertad de expresión, todo ello basado en la soberanía del individuo y no en las formas sociales existentes. En síntesis, un nuevo modelo que se centrara en reducir las rigideces sociales e institucionales.

Un proyecto como ese no podía acometerse sin la participación de los medios masivos de comunicación. La homogenización, estandarización o uniformación de la sociedad, requería de la participación de los medios. Estos forman parte de esas fuerzas que subyacen en la formidable dinámica de individualización de los modos de vida y comportamientos necesarios para el buen funcionamiento del modelo neoliberal. Los medios han sido un elemento básico para disolver las tradiciones y las clases. Muchos estudiosos han coincidido en que el poder de los medios coincide con la capacidad de imposición de modelos.

La élite política mexicana “democrática, moderna, neoliberal y globalizada” que tomó el poder con el gobierno de Salinas asumió plenamente este triple proyecto. Empero, a diferencia de lo económico donde se caminó con rapidez o sin muchos problemas, en lo político se enfrentaron muchas resistencias y problemas. Más de una ocasión se habló de desaparecer o cambiar al PRI, de crear otro partido, de cambiarle el nombre; no obstante, la herencia de la ideología revolucionaria se mantuvo fuerte y una parte de la estructura priísta y la izquierda impidió un cambio radical. La aventura neoliberal de sustituir toda referencia del pasado rígido por un presente flexible e individualista, se vio obstruida por la tradición mexicana.

Al mismo tiempo, el proyecto se vio frustrado por acontecimientos no considerados. Por una lado, la insurgencia social del 88, que primero negó en las urnas el respaldo a ese proyecto, después cuestionó el arribo ilegítimo al poder de esa elite con Salinas a la cabeza, para concluir en la unificación de una parte importante de la llamada izquierda; por otro lado, la insurgencia zapatista que inaugura el cuestionamiento social mundial a la ideología neoliberal y, finalmente, los conflictos intra burgueses que llevan a los asesinatos de Colosio, Ruiz Masieu y el cardenal Posadas. A pesar de ello, convencidos de su verdad tal y como lo están ahora, el proyecto se mantiene, pero no avanza como se quisiera.

Zedillo, otro neoliberal pero de una ortodoxia diferente a la de Salinas quien, como sabemos, no comulgó con el “liberalismo social” salinista. A decir de Carlos Fuentes en una visión “pérfida y maquiavélica”, —ya que liberó al PRI de muchas cargas y las distribuyó— intenta otro camino. Primero la sana distancia entre el presidente y el partido, con lo que buscó debilitar para romper el cordón umbilical entre el presidencialismo y el partido único, para después darle paso a otra opción, en este caso el PAN. Recordemos que fue el primero en reconocer el triunfo de Fox.

El arribo de la derecha clerical mas conservadora —que además creó problemas con el panismo tradicional— se vio como una salida a la necesidad de encontrar esa nueva normalidad y legitimidad democrática, en el marco de la ideología neoliberal. La idea tecnocrática-neoliberal de arribar por fin a una sociedad democrática moderna parecía consumarse. Había ya múltiples opciones de elección política —como en el mercado— y se asomaba, acorde a sus intereses, una sociedad abierta, libre, autónoma, plural, moderna, vinculada al consumo y a la globalización que, y eso era importante, ya no vivía en función del pasado. El presente era su nuevo referente. Todo ello gracias a la labor machacona de los medios y sus voceros.

Al PRI finalmente se le pudo desplazar, conscientes de que con su vieja clase política, con sus rigideces burocráticas que lo formaron y mantuvieron por muchos años en el poder, era un obstáculo para las necesidades de un mundo moderno y globalizado. La élite política y económica en el poder que por muchos años renegó del PRI como parte del Ogro Filantrópico, apoyó sin remilgos a ese PAN ultraconservador, incluso sin importarle que hubiera habido violaciones a la Constitución y la ley, como fue con los “amigos de Fox” y posteriormente con el caso del dudoso triunfo Calderón, “Haiga sido como haiga sido”, en lo que algunos han calificado como las elecciones presidenciales más transparentes y auténticas que ha habido en México.

Hoy esa opción resultó ineficaz. Encontramos que, por una lado, es evidente que esa ultraderecha no sabe gobernar, ni tiene los cuadros políticos preparados para el reto, pero, fundamentalmente, porque el proyecto de un Estado mínimo tal y como lo marca la ideología neoliberal, no sirvió para consolidar a un Estado eficaz y transitar sin problemas hacia la anhelada normalidad democrática; tampoco para garantizar el orden. Los resultados están a la vista en lo económico y ahora en lo político.

Empero, lo mas crítico es haber llegado al 2009 sin lograr el desmantelamiento del viejo del viejo régimen corporativo priísta y que ahora nos quieran vender la idea que esto debemos asumirlo como un pendiente de la alternancia. Comulgan con la idea de que los cambios electorales alcanzados hasta ahora nos llevan a una incertidumbre democrática de manera natural, y que, por tanto, estamos en el camino correcto. En ese sentido, lo que falta, afirman, es profundizar y avanzar en la agenda del neoliberalismo político. En este empeño se asoma la idea de que o bien no han entendido o no saben a ciencia cierta qué fue lo que pasó con este regreso al pasado. Esto se debe a que todavía no han puesto sobre la mesa la cuestión básica: preguntarse si realmente se plantearon un proyecto de ruptura con el pasado. Ahora la sociedad nos confirma que no.

Por otro lado, en la disputa por la titularidad en el gobierno federal cerraron las puertas a la izquierda y se empeñaron en sólo permitirle asumir responsabilidades menores a una “izquierda moderna responsable y propositiva”. Con el calificativo peligrosa la desplazaron de la competencia electoral. En dos momentos lograron evitar que esa “izquierda” peligrosa —tanto Cuauhtémoc como AMLO fueron calificados de esa forma— tomara el gobierno federal. Se impulsó un bipartidismo PRI-PAN. No se buscó que hubieran contrapesos partidistas, sino eliminarlos. No se buscó la alternancia, sino que se obstruyó y se abrió el juego “democrático” de dos partidos iguales. Democracia de compinches muy a la norteamericana.

En ese juego también se impulsó una división en la izquierda. Con la ayuda de los diferentes medios de comunicación, los ideólogos integrados u orgánicos se dieron a la tarea de difundir la idea de cómo debería ser la “izquierda moderna” que necesitaba el país y esos mismos medios de repetirla hasta el cansancio. Paralelamente, desprestigiar y denostar todo aquello que se saliera de ese esquema, acusándolos de añorar el pasado estatista y autoritario, de practicar un populismo conservador del que queremos salir. Proyecto que, por cierto, se ha aplicado en toda América Latina.

A todo ello, la llamada izquierda mexicana también contribuyó. El proyecto de dividir a la izquierda en una buena y otra mala, fue facilitado por ella misma. En principio porque ésta tampoco se planteó un proyecto real de ruptura con el pasado. Además, como la mayoría mexicana interiorizaron el proyecto neoliberal, problema que no es privativo sólo de la izquierda mexicana, si vemos a las socialdemocracias europeas y latinoamericanas. Y en seguida, porque el PRD surgió más como un proyecto electoral, a pesar de que fue la insurgencia social del 88 su motor formativo y la que sentó las bases para una cambio real.

Finalmente, no podemos dejar de hablar someramente de las visiones de prosperidad utópica que disfrutaríamos los países en desarrollo o emergentes si abríamos nuestras fronteras al comercio, al capital, a la deslocalización industrial e incorporábamos en nuestros proyectos de vida la competitividad, la productividad y la flexibilización. Todo ello como sabemos no trajo la prosperidad anunciada, sino pobreza, desempleo, empleo precario, bajos salarios, reducción en la capacidad adquisitiva y, sobre todo, una distribución del ingreso más inequitativa.

En ese contexto, la sociedad mexicana tenía frente a si el 5 de julio de 2009, pocas alternativas. Prácticamente fue rehén de un sistema político que sólo permitía ver hacia atrás. El futuro prometido era una ilusión. Por tanto, el problema se ubica fundamentalmente en la incapacidad de transformar a un sistema político mexicano que ya había entrado en crisis hace treinta años, dado que quieren dejar el pasado sin considerar la historia y que por tanto, no encuentra las salidas al futuro porque no nos hemos planteado un verdadero proyecto de cambio.

Lo que necesitamos es apuntalar con el pasado, con nuestra historia, la construcción del futuro y eso nos incluye a todos. A menos que pensemos que regresar al viejo PRI es nuestro mejor anhelo.

Después del referéndum reprobatorio al que fue sometido el gobierno panista en la elección del 5 de julio de 2009. Se le pide hoy al gobierno que encabece una agenda ambiciosa para que el próximo gobierno pueda llegar con fortaleza. Intelectuales orgánicos ya están hablando de que el Presidente debe hacer su testamento ante la finalización del sexenio. En él se debería convocar a la realización de una agenda audaz y visionaria, irrealizable por ahora pero necesaria para el futuro. Esto es, para que el próximo presidente encuentre bases reales para asumir el poder. Empero esa agenda se presenta sin hacer la crítica a lo acontecido y sólo platean avanzar sobre lo mismo.

En esa circunstancia la función de los trabajadores es sumamente complicada, pero no por ello evitable. La organización obrera, los sindicatos somos los únicos que podemos en estos momentos ser la diferencia, el elemento que incline la balanza hacia un proyecto social. La burguesía está en un momento de debilidad que debemos aprovechar los trabajadores para el cambio que necesita el país, cambio al que también ya están convocando diferentes fuerzas progresistas del país. Es urgente, pues, que con las fuerzas progresistas nos planteemos ya una alternativa que corrija de fondo todos los proyectos que las elites políticas en poder nos han impuesto Ni modo, nuevamente el proletariado tiene que plantearse un proyecto con el progresismo. De lo contrario, estaremos repitiendo esto mismo dentro de nueve años.

sábado, noviembre 03, 2007

INFLACIÓN Y DESIGUALDAD

Los últimos gobiernos mexicanos, incluido el actual, han utilizado el control de la inflación como una parte importante de la estabilidad macroeconómica, elemento medular de la política económica. En esa medida, las autoridades monetarias han determinado que el aumento de los precios en este año debe estar en un promedio de entre 3 y 4 por ciento. Sin embargo, en 2007 debido al aumento de los precios internacionales de diferentes productos agropecuarios (maíz, trigo, soya, etc.), de la inestabilidad financiera que trajo consigo la crisis hipotecaria norteamericana y el incremento de los precios internacionales del crudo, esta condición de estabilidad acusó serias deficiencias o si se quiere se está agotando.

Esta nueva situación es preocupante por varias cosas: 1.- porque las autoridades quieren convencernos de que la política monetaria es efectiva y de que la crisis actual afecta en forma leve la economía mexicana, cuando todo indica lo contrario pues los precios internacionales de las materias primas seguirán creciendo lo que, sin duda, presionará a la inflación al alza; 2.- porque el índice nacional de precios al consumidor está determinado como un promedio de los precios de los 43 productos y servicios contenidos en una Canasta Básica y porque este promedio está ocultando aumentos mayores como está pasando con los productos básicos y 3.- porque, además, ese es el promedio sobre el cual se determinarán los aumentos salariales de 2008.

En septiembre de 2007 cuando se esperaba una mayor inflación por el efecto del “gasolinazo”, el resultado fue que al Banxico nos dijo que durante ese mes los precios subieron a una tasa anual de 3.79%, menor al 4% que veníamos arrastrando desde enero de 2007. Una disminución de 0.24 % en relación al dato de agosto de 2007. En función de lo anterior, se dijo que la inflación bajará al final del año y por lo mismo quedará dentro los márgenes establecidos por el Banxico.

El Banco de México nos dijo que los efectos indirectos que crearon las expectativas del aumento de 5,5% a las gasolinas, no traería ni en septiembre de 2007 ni en enero de 2008 una cascada de aumentos de precios y servicios; que la crisis crediticia e hipotecaria mundial afectará de forma leve a nuestra economía y que, por lo tanto, no tendría porque modificar la expectativa inflacionaria del banco para este año y el que viene. Decisión que reafirmó en su informe trimestral emitido al final de octubre de 2007.

En contra sentido el FMI dijo que los países emergentes todavía podían sufrir un impacto mayor del que han experimentado a raíz de las recientes turbulencias financieras mundiales, puesto que: 1.- se espera un menor ritmo de crecimiento y quizás una la recesión en la economía de EUA y esto traerá una desaceleración económica en América Latina, incluido, claro está, nuestro país; 2.- que la recuperación inmobiliaria será larga y difícil y finalmente 3.- que los imparables precios internacionales de las materias primas (granos y petróleo) profundizarán las presiones inflacionarias internacionales.

A pesar de que el grado de incertidumbre en la economía mundial es alto, para el gobierno mexicano hay tranquilidad puesto que para México los pronósticos del FMI están muy castigados y subestiman la capacidad de crecimiento de la economía mexicana. Estamos, se dice, estructuralmente bien porque la reforma fiscal promoverá con gasto en infraestructura la actividad económica y los factores macroeconómicos son más sólidos que antes para enfrentar de desaceleración económica de EUA. En pocas palabras, dicen, tenemos logros en estabilidad financiera y macroeconómica y, por tanto, vamos en la dirección correcta.

Empero, qué tan reales son esos criterios y qué tanto están funcionando. Para el Banxico el gran promedio de la inflación es de 4 por ciento anual, mientras los alimentos, en el mismo periodo, están llegando a 7 por ciento. Desde diciembre de 2006 y hasta septiembre de 2007, el precios promedio de los productos que integran la canasta básica de consumo registró un incremento de 34.17%. De septiembre de 2006 al mismo mes de 2007 los precios de los alimentos se incrementaron 6.54%. Individualmente, la leche en polvo llegó 15.54% y el pollo en piezas a 13.19%. Sólo en el mes pasado el alza en los básicos alcanzó el triple de la inflación general.

Los analistas más abiertos dentro de los que siguen al pie de la letra las doctrinas monetaristas ortodoxos aceptan esta disparidad entre la inflación general y la inflación de los productos básicos; empero, afirman que esta es nueva situación internacional que afecta a muchos países; que no es un fenómeno inflacionario propiamente dicho, sino un reacomodo de los precios relativos a escala mundial y que, por tanto, las políticas monetarias ortodoxas no pueden hacer nada más que esperar a que se diluya el impacto, o bien ya considerar en el cálculo de la inflación los factores internacionales. Aplicar políticas de control de precios, como se ha solicitado. lo que hace es aumentar los desequilibrios.

El banco de México apoya esa idea y reafirma que persistirán las presiones en precios principalmente por aumentos internacionales en materias primas. Nos dice que en el orbe hay factores que empujan al alza a la inflación posiblemente para los próximos dos años, por lo que deberemos hacer lo posible por absorber ese crecimiento. La conclusión más clara del gobierno es que tenemos controlada la inflación, que no está desbordada ni es una amenaza y que no se necesita cambiar la estrategia seguida hasta ahora. Afirmación que se repitió durante septiembre y octubre de 2007.

En una economía globalizada es claro pues que no podemos estar exentos de lo que pasa en otros lugares del mundo. No obstante, la pregunta queda porque cuando los precios de los productos básicos como los alimentos están por arriba del promedio que marca en índice nacional de precios al consumidor, sabemos entonces que algo anda mal, ya que los consumidores de ingresos fijos y bajos son los que están siendo afectados. Más aun, si los aumentos de los salarios se determinan en función de la inflación esperada, pues entonces la situación se complica sustancialmente y entonces podemos hablar de una mayor desigualdad y de mayor expropiación de la riqueza vía inflación.

Entonces, ¿que corresponde ahora?. El gobierno, ante su conclusión de que todo va bien, quiere continuar su estrategia y en esa medida concentrarse en invertir para el crecimiento como única manera de atacar la pobreza. Preocupación compartida con el Banco Mundial. Como se afirmó más arriba, para el gobierno la política fiscal está en el camino correcto, porque, en el marco de un entrono internacional negativo por la desaceleración económica de EUA generada por la crisis hipotecaria, ésta ayudará a que en nuestro país exista un mayor dinamismo de la demanda interna, por el incremento propuesto en la inversión en infraestructura.

No obstante, analistas de todo tipo coinciden en que el crecimiento será lento porque la reforma fiscal se quedó corta y no es clara la magnitud del efecto positivo del que habla el gobierno, pues, contrariamente a lo que se dice, la inflación y la reforma fiscal limitarán el crecimiento; además, depende de otras reformas y, si estas se pueden concretar, entonces podremos ver un crecimiento de 5% en 2012; en tanto, no es seguro que en 2008 se llegue al 3.7% y lo mismo pasa para las cifras esperadas en 2009 y 2010 de tener un 4.1% de crecimiento.

Consciente de ello el gobierno, en voz del secretario de hacienda, habló desde el momento mismo de que se aprobó la reforma fiscal, de que se necesitaba dar paso a otras reformas. Decisión que se reafirmo por el ejecutivo al asegurar que entre “las tareas prioritarias” de su gobierno está continuar con el proceso de reformas estructurales en materia energética, de telecomunicaciones, laboral y de desregulación económica.

Para nosotros los trabajadores el punto fundamental es ¿qué va pasar en enero de 2008 cuando se pongan en vigor los aumentos a la gasolinas junto con la tradicional cuesta de enero? Pues es claro que si los precios internacionales de los productos básicos continuarán subiendo en 2008 y 2009 y, por esa razón, se mantendrá la diferencia entre la inflación general y la inflación de los productos básicos y si lo aumentos salariales se fijan en función de la inflación general, pues entonces habrá un deterioro generalizado de la economía popular.

La UNT pensando en lo anterior se presentó ante el ejecutivo con un documento donde se les dice que ¨Es imprescindible que el Poder Ejecutivo Federal adopte las decisiones de políticas públicas que le corresponden en el ámbito de sus atribuciones, teniendo en cuenta, el marco de su relación con los demás poderes público, la participación corresponsable de la sociedad. En el mismo documento se le marcan 20 puntos para que el ejecutivo federal los cumpla.

Los trabajadores debemos de actuar con firmeza y amplitud para orillar al gobierno a no ver la inflación de los productos básicos sólo como un reacomodo internacional de los precios y que, por lo tanto, debe modificar la forma como está midiendo la inflación. Porque, de lo contrario, encontraremos a la inflación como una forma por la cual se da una expropiación de la riqueza —el Banco de México le llama “extracción de rentas”— de los pobres por los ricos.

jueves, septiembre 13, 2007

Mediocaracia y partidocracia

La crisis electoral y política que propiciaron juntos el foxismo, los medios de comunicación, los grandes empresarios nacionales y extranjeros y sus comunicadores, obligó a los políticos mexicanos a responder a ese reto porque nuestro país no puede repetir una situación igual en el 2009 y menos en el 2012. La gravedad del asunto generó unanimidad en el Congreso de la Unión para proponer, en el marco de la Reforma del Estado, una Reforma Electoral que fuera al fondo del asunto: normar la participación de los gobernantes y de los medios de comunicación y sacar a los poderes fácticos de los procesos electorales.

Esta decisión se pudo concretar porque una parte de los causantes de la crisis político electoral del 2006, convertido ya en gobierno, en su necesidad de obtener recursos económicos para llevar adelante sus propósitos de gobierno, tuvo que aceptar un intercambio político. Así se entrelazaron irremediablemente reforma fiscal con reforma electoral. Así la unidad que posibilitó el triunfo de 2006 quedó escindida. Así se abrió la posibilidad de recuperar para el Estado Mexicano espacios políticos institucionales que le habían sido quitados por poderes fácticos y de limitar los excesos del libre mercado, del liberalismo económico, al menos en el área de medios de comunicación.

El eje sobre el cual giran éstas dos posibilidades se ubicó en lo medios masivos de comunicación electrónicos, porque ese fue el eje sobre el que rondó la estrategia del gobierno anterior, del actual y de los grandes capitales nacionales y extranjeros. Los medios electrónicos fueron los que llevaron el mayor peso de un proyecto que ahora se piensa prolongar hasta el 2025, según ha dicho quien despacha en Los Pinos. La industria de la manipulación de las conciencias, como se le llamó en los inicios de la era neoliberal, fue el punto sobre el cual se pervirtió y se vició nuestra incipiente democracia.

Los medios masivos electrónicos ejercen un poder importante, ciertamente no quieren gobernar, pero si ser parte de un gobierno que defienda sus intereses y los de sus aliados. Reconocemos que los medios contribuyen al debate democrático, pues permiten una diversificación de la información y favorecen a la maduración política del electorado; pero, por la influencia que tienen en la vida cotidiana al condicionar y estandarizar nuestros comportamientos, usan ese poder para transformar la política en espectáculo, para hacer un negocio muy redituable con recursos públicos, para fortalecer sus intereses particulares y de grupo y, como ha estado sucediendo últimamente, para distorsionar la información y tratar de chantajear, como es el caso de los senadores que fueron amenazados de sacarlos de las pantallas cuando participaran en alguna candidatura.

En suma, los medios sometieron a la política y a los políticos y se convirtieron, ellos sí, en un peligro para la democracia. Se llegó pues a excesos ya insoportables que era preciso detener. Por ello, los partidos requerían de un nuevo modelo de comunicación entre ellos y la sociedad; cambiar, pues, el orden mediático monopolizado y secuestrado por los medios masivos de comunicación electrónica. Romper la dependencia enfermiza de los partidos y de los políticos con los medios de comunicación. Decidieron, por tanto, con las armas de la ley, romper esa dependencia y fortalecer al Estado mexicano.

Lo que pierden los integrantes de los medios de comunicación con los cambios a la constitución es mucho. Por ello, cuando el senado invitó a los dueños de los medios de comunicación electrónica a intercambiar opiniones sobre ese nuevo modelo de comunicación, echaron toda la carne al asador para evitar cualquier cambio. Llevaron a todos los comunicadores estrellas que tienen en los segmentos noticiosos, los que a su vez compran y revenden espacios publicitarios. Ahí se presentaron como unas almas de dios preocupadas por la democracia: negaron que el dinero fuera su móvil; se asumieron como los garantes e impulsores de la democracia, acusando a los políticos de falta de credibilidad y a los partidos de fomentar la partidocracia al querer adueñarse del IFE, vía la destitución anticipada de los consejeros de éste organismo; hablaron de que se está queriendo atacar la libertad de expresión; que la decisión de eliminar los gastos publicitarios discrecionales y usar sólo los tiempos oficiales para la propaganda electoral de los partidos era una decisión expropiatoria, porque ello significa destinar para la difusión electoral el 30% de sus espacios estelares con un reflejo negativo en el rating y, finalmente, que se quiere regresar al estatismo o al estalinismo o avanzar hacia el Chavismo.

Eso nos lleva a otro punto fundamental del conflicto no discutido pero si expresado: el ideológico. El que el Estado recupere espacios institucionales perdidos o que el Estado rescate por vía constitucional su función social y mediadora en el área de medios de comunicación y electoral, les causa temor. Ese temor expresado es propio de los neoliberales. Ellos se impusieron debilitando al Estado y lo que quedó de él lo orientaron y lo fortalecieron para su beneficio. Es falso que no necesiten del Estado y que lo vayan a desaparecer, requieren de uno a modo y ahí es donde está la verdadera lucha. Los perdedores en esta lucha no son sólo los medios de comunicación, también alcanza a los grupos de poder, los llamados poderes fácticos, que se impusieron en 2000 y repitieron en 2006 quieren llegar así hasta el 2025. ¿Se puede entender de otra manera el apoyo al CIRT por el CCE y de los hombres de negocios?

Finalmente, el senado aprobó por mayoría su propuesta de modificar nueve artículos de la constitución y, como es una reforma constitucional, debe seguir un proceso largo hasta que finalmente entre en vigor. Sigue el camino de la cámara de diputados y de los congresos locales, así todavía no se puede cantar victoria.

En este largo trecho que falta, ya anunciaron los dueños de los medios que hablarán con los gobernadores para tratar de revertir lo que el senado ya les acotó. No es descabellado pensar que el chantaje que trataron de hacer con los senadores ahora lo intenten con los gobernadores. Por ello, es importante que los sectores organizados como los sindicatos, empecemos una movilización en defensa y apoyo a esta decisión histórica que es una reforma electoral de tercera generación.

Los trabajadores debemos estar alertas porque la andanada mediática contra la reforma se hará en todos los espacios de comunicación que los grupos de poder tienen, lo cual no es cualquier cosa. Los medios de comunicación electrónica se volverán a asumir como los adalides de la democracia e iniciarán una guerra sucia en contra de los políticos ahora encarnados en diputados y senadores.

En esta guerra utilizarán la poca aceptación que los partidos y los políticos tienen, frente a la confianza que disfrutan las televisoras antre la sociedad civil; se resaltará que los verdaderos beneficiarios de la reforma son los partidos, la llamada partidocracia, que se quiere apoderar de un IFE ciudadano, moviendo y controlando a gusto a los consejeros ciudadanos; se hablará de que a los comunicadores se les está coartando la libertad de expresión y que los partidos monopolizan la postulación de candidatos a cargos de elección popular. Finalmente, se dirá que Los partidos son un negocio y uno muy rentable, lo que ahora se vuelve más jugoso como consecuencia de la nueva ley electoral.

No se puede esperar otra cosa de alguien que ante la contundencia del acuerdo de todos los partidos para modificar la constitución no pudo más que amenazar y chantajear y se va a quedar sin una substanciosa cantidad de 5 mil millones de pesos. Así que, lo que los trabajadores debemos ver es: 1.- la democracia moderna no se puede entender sin los partidos políticos; que, por lo mismo, no podemos desaparecerlos por más que no creamos en ellos; además de que son ellos los que nombraron a los actuales consejeros que ahora quieren remover; que este poder de los partidos no deriva de una actitud de agandalle, sino de la propia Constitución. Lo claro es que el buscar desprestigiar más a los partidos tiene que ver en este momento con la decisión de prohibir la contratación de publicidad electoral en radio y TV y que los tiempos oficiales se utilicen para ello.

Lo que tenemos que resaltar nosotros los trabajadores es: 2.- la importancia que tiene esta reforma para nuestro futuro político como país. La crisis política electoral de 2006 se dio porque había un Estado cargado de un solo lado y sin posibilidad de que existiera un contrapeso político a eso. La decisión del senado corrige esa deficiencia institucional y le regresa el poder a su verdadero beneficiario y eso, sólo eso, es fundamental para México.

Finalmente, lo que los trabajadores tenemos que hacer es: 3.- los partidos políticos ya encontraron la forma legal y válida de tener un modelo de comunicación con la sociedad, lo cual no es criticable, pero si una alerta para las organizaciones sindicales que no hemos podido encontrar un modelo. Cierto es que sí se ha buscado pero sólo dentro del modelo enfermizo dominado por los medios; así que, lo que tenemos ahora como responsabilidad, es buscar nuestro propio modelo o sumarnos ¿subordinadamente? al que los partidos ya han encontrado.

De cualquier forma, debemos estar alertas y participativos porque la jornada es larga y el país nos demanda.

jueves, junio 07, 2007

MEDIOS Y DEMOCRACIA

En México y Venezuela se ha imbricado un amplio análisis sobre los medios de comunicación que está repercutiendo en todo el mundo. En esta discusión mundial han resaltado los términos de democracia, libertad de expresión, de prensa, crítica, censura y mordaza, pluralismo y adoctrinamiento, competencia, monopolio, discrecionalidad gubernamental y regulación, competitividad, totalitarismo, tiranía, dictadura, populismo (cómo podía faltar estando Venezuela en medio), privilegios, constitución, legalidad, poder privado y poder publico, equilibrio de poderes, plutocracia y autocracia, relación Estado-medios, incluso, particularmente en el caso mexicano spotcracia, digitalización y convergencia digital.

Afortunadamente para los defensores de la “Ley Televisa” no se renovó la concesión a una canal de TV venezolano, lo que les permitió ubicar su defensa. El fantasma de Chávez y todo lo que se pareciera, como el PRD, surgió nuevamente como una justificación de lo que en México no debería pasar sino queríamos regresar a un pasado ya superado de discrecionalidad del gobierno y si buscábamos avanzar hacia un México moderno. Desgraciadamente para ellos apareció la Suprema Corte.

Sin embargo, más allá de esa suma impresionante de calificativos que se están utilizando para justificar o descalificar, resaltan dos elementos fundamentales: 1.- La discusión de fondo sobre el papel central que han jugado y que siguen jugando los medios masivos de comunicación en la vida política de todos los países, ha quedado al margen; discusión que los mismos medios evitan, tapan o simulan. 2.- Que las nuevas tecnologías que convergen en un solo canal gracias a la banda ancha y las formas de vida que a ellas acompañan, están cambiando el papel tradicional de los medios masivos de comunicación.

Las televisoras con el poder que se han ganado y al amparo del foxismo en el contexto de las elecciones, pensaron que era el momento de modificar la ley para incorporarse a la modernidad con ventajas; empero, su proyecto lo ubicaron sólo sacando delantera del punto uno, olvidando o marginando el punto dos. Por tanto, es claro ahora, su incorporación a la modernidad, es decir, adaptar su tecnología para que pudieran converger tres o cuatro servicios, no dependía de modificar la ley.

Se dice con certeza que la televisión no tiene facultad de gobernar, que puede apoyar pero no imponer, pero también es cierto que aún así son parte del juego de las relaciones poder. Existe un paradigma de poder en el que los medios tradicionales son fundamentales. Estos, (principalmente los electrónicos), nos dicen sobre qué y cómo pensar; apuestan al convencimiento emocional y no racional; pueden silenciar y marginar; pueden ser incluso maniqueos. Hay pues, sin duda, una manipulación de las conciencias. Condicionan y estandarizan nuestros comportamientos.

Los mecanismos de dominio se ha vuelto más democráticos. Los comportamientos de integración y de exclusión social propios del poder, son cada vez más interiorizados por los sujetos, son cada vez más naturales. El poder se ejerce por sistemas de comunicación y redes de información que tienen el poder de seducir, convencer y de moldear a los individuos para que interioricen y asuman el discurso dominante. La única finalidad de los medios consiste en difundir repetidamente ciertas formas de pensar y explotarlas. Nada más. La ficción consiste en creer que cada individuo tiene el derecho de decidir sobre su propio destino y la comunidad.

La vieja idea de que los medios serían una entidad que permitiría encontrar equilibrios entre el poder real establecido y la sociedad, se perdió. La burguesía latinoamericana puso su aparato comunicativo al servicio de su proyecto político de clase y en muchos casos asumieron un papel de agitador y organizador colectivo, practica que ha repetido una y otras vez a lo largo de varios decenios. De ahí pues la importancia que tienen los medios y se entiende, entonces, el por qué de una defensa tan acendrada, tanto en México como en Venezuela.

Ahora bien, hay que entender que todo esto acontece en el contexto de un mercado de medios de comunicación altamente concentrado en manos privadas. En Venezuela el 80% del mercado de la TV y radiodifusoras las controlan los inversionistas privados de ese país; en México es lo mismo. Destaca aquí el caso particular de la TV donde el poder lo concentran sólo dos empresas. Por tanto, ¿por qué tanta tinta y tantas palabras para defender sus posiciones, si como inversionistas privados tienen el sartén por el mango y el apoyo del gobierno panista? ¿por qué en nuestro país, al amparo de un gobierno de empresarios para empresarios, los medios electrónicos quisieron o se les permitió tomar hasta el exceso, utilizando como coartada la libertad de expresión y de inversión y dejaron fuera o marginados a los medios públicos y comunitarios?

Sin embargo, el peso de los medios para mantener el poder, influir y normalizar la vida cotidiana, empieza a mermarse en América Latina. Las sociedades latinoamericanas comienzan a ser más resistentes al discurso de convencimiento, seducción y manipulación de conciencias. Más allá de que las izquierdas latinoamericanas hayan ganado el gobierno sin poder tomar aun el poder, lo cierto es que han llegado con el apoyo social a pesar de las campañas negativas inducidas desde Estados Unidos por sus centros de pensamiento.

Si a la disminución efecto mediático en la sociedad, ya sea por maduración política o por resistencia al mensaje, le sumamos que han surgido nuevas tecnologías que han obligado a las televisoras y radiodifusoras a ir a la zaga de la innovación y buscar una rápida incorporación a la nueva modernidad llamada convergencia digital y banda ancha.

Entendemos que los propietarios de los medios y la burguesía quieran tomar una tajada tan grande del pastel, adueñarse de la mayoría del mercado de manera perpetua e incorporarse con ventaja al uso y usufructo de las nuevas tecnologías multimedia. Sin embargo, la realidad es que el papel que los medios masivos de comunicación desarrollaron durante varios decenios está cambiando como ya lo dijimos por la propia gente y la red de redes.

La lucha por la hegemonía de la nueva realidad del mercado genera una confrontación interburguesa, intercapital. Todos contra todos. El punto central, tanto en la escalada contra Chávez, como en la defensa a ultranza de la Ley Televisa, es, sin duda, ganar espacios en el nuevo mercado de la red de redes, en la comunicación e información y todo lo que ello conlleva.

Como bien sabemos los medios de control y estandarización de conciencias no han desaparecido en el siglo XXI, estos se desarrollan y desenvuelven en espacios diferentes a los del siglo XX. La red de redes no es un medio de comunicación, es un canal universal, un canal multimedia por el que pueden circular todos los medios de comunicación actuales. Además puede ser bidireccional, interactivo, del alcance ilimitado y personalizable.

Frente a esta diversidad y flexibilidad la TV y la radio se quedan como canales secundarios y como instrumentos limitados para el control político. Además la gente le está dedicando más horas semanales a la red de redes que a la televisión, la radio, los periódicos y el cine, incluso que al trabajo. Se dice además, como lo arrojó una encuesta mundial, que en pocos años, calculan cinco, el medio preferido para la recepción de noticias e información será la Internet.

El nuevo punto aglutinador social y de competencia entre los capitalistas privados y entre estos y el Estado es explotar la banda ancha, que haya en cada casa una computadora preparada para trabajar con la banda ancha para vender todos los servicios multimedia que sean posibles.

La Internet ha erosionado el papel de los medios de comunicación e información tradicionales y la lucha por mantener la supremacía en la banda ancha involucra ahora a más empresas: telefónicas, cableras, televisoras de canal abierto, productoras de contenidos, periódicos, revistas, música, imágenes, etc. Esa confrontación interburguesa por la supremacía llevó a las televisoras, en el marco de un gobierno de empresarios para empresarios y de un proceso electoral a tratar de tomar la mayor tajada del pastel.

La Suprema Corte le quitó a la ley televisa los excesos en los que cayó porque la confrontación interburguesa que se está dando por el mercado de la convergencia digital no se resolvía con ella, al contrario se acentuaba. Que le regresa al Estado el poder discrecional y le quita al mercado el poder de decisión, si; que en ello ganan los medios públicos y comunitarios, si; que ahora sabemos que hay poderes que equilibran a poderes también si; que nos regresa a cero pues ni modo, pero la misma ley Televisa llegó a convencer hasta sus mismos promotores y los que ganaron con ella, de que había que modificarla porque la gran rebanada de pastel que supuestamente tomaron no les servía para nada en un contexto de mercado nuevo y diferente, dominado por la banda ancha, el Internet y la convergencia digital.

domingo, mayo 13, 2007

La derecha, el sindicalismo y el 1º de mayo

Recién acaba de pasar la celebración del día de los trabajadores; por tanto, es un buen momento para revisar sobre como ve ese momento la derecha actual en el gobierno. Sabemos, desde luego, que es contraria al sindicalismo, pero es importante entender cómo ocultan o disfrazan esa posición y como se desarrolla su discurso para hacer valer sus posiciones.

El gobierno actual dispuso retirarse de las conmemoraciones del 1º de mayo. El presidente del empleo decidió no celebrar con los trabajadores sus logros en la creación de empleos. Si, en cambio, envolvió la medida en una idea democrática que ubica a los trabajadores y no al gobierno como el personaje central de la celebración.

Sería bueno pensar que la decisión se tomó porque no tenía nada que decir y ofrecer y, sí en cambio, altas posibilidades de recibir muchos reclamos. No arriesgar su imagen. Se ha visto y oído —por cierto hasta el cansancio— al responsable del gobierno en todos los foros a los cuáles es invitado, pero opta por no ir con los trabajadores y mandar un mensaje video grabado. ¿podría hacer lo mismo con el Consejo Coordinador Empresarial? ¿cómo se dará ahora la interlocución del gobierno con los trabajadores?

Sería bueno decir que quiere separarse del corporativismo priísta tan socorrido ese día, alejarse de la vieja alianza “histórica” gobierno-trabajadores. Empero, no es así de simple porque el panismo no han querido ni han podido desprenderse de él. Como se ha visto en varios aspectos y ahora más claro en la nueva Ley del ISSSTE, les resulta útil y lo están usando a su favor y no de ahora, basta revisar la política laboral de varios gobernadores panistas que gobernaron antes de la era Fox.

Los analistas políticos y económicos que trataron el tema se dedicaron a acumular una serie de juicios contrarios al sindicalismo y laudatorios al gobierno. La decisión, nos dicen, de que el gobierno no asistiera a celebrar el 1º de mayo con los trabajadores, fue una medida de fondo y de forma, porque exhibió a un sindicalismo dividido en varias corrientes, todas ellas encerradas en el corporativismo, la corrupción y la lucha por mantener privilegios. Un sindicalismo sin discurso, sin propuesta y que cada día representa a menos a los trabajadores.

Desde el sector económico se habla de que no hay mucho que celebrar y sí mucho de qué estar preocupados. El sindicalismo es causante de la obsolescencia del modelo económico. Las condiciones laborales actuales son el principal obstáculo para el crecimiento. El sindicalismo, se afirma, forma parte de nuestra historia en el renglón de los monopolios y, con ello, se ha convertido en una seria restricción a la modernización y la promoción del crecimiento.

En sentido contrario a su función real, aseguran, que poco ha logrado para mejorar las condiciones laborales y sociales de sus agremiados. El sindicalismo es culpable de desigualdades como las que se manifiestan en la seguridad social (informalidad y pensiones) y de que nuestro país no cuente con una amplia y profunda red de protección social para la clase trabajadora y sus familias.

También se afirma que por el raquítico comportamiento de la productividad laboral, el salario, si bien ha crecido en los últimos años, al compararlo con periodos más largos es decepcionante lo que se ha logrado al respecto. Por lo que no es extraño que se pierda en competitividad.

Finalmente, para que no quede duda, lo cual es el colmo, el sindicalismo es causante del poco crecimiento del empleo, pues encarece el despido y muchas empresas prefieren no contratar. En síntesis, para todos ellos, para contribuir al crecimiento y mejorar las condiciones de los trabajadores, se requieren cambios profundos y urgentes porque la falta de flexibilidad en el mercado laboral ha atrofiado la productividad y con ello la capacidad de la economía para crecer a un ritmo más acelerado.

Se puede decir, pues, que existe una incapacidad y falta de respuestas del sindicalismo; empero, lo real es un rechazo de todos los gobiernos neoliberales incluido este, a integrar a los sindicatos a las discusiones de las políticas públicas. Por tanto, parece claro que el actual gobierno en su estrategia dominada por la ideología de la derecha neoliberal, sigue insistiendo en que lo mejor para el país es separar o negar la inconveniente realidad del trabajo como antagonista y como elemento político para la justa restauración del equilibrio económico y político. La exclusión y la elusión es la norma. El liberar al capital del trabajo sigue siendo su sueño.

Por otro lado, el Estado mexicano amparado en su lucha contra el corporativismo-monopolista —que como dijimos sólo cumple con lo que no le conviene— oculta su retirada como un ente regulador que busca la justa reparación de los equilibrios mediante su función distributiva, para adoptar la forma de un Estado que dice respetar la constitución pero mantiene intacta la injusta distribución del ingreso, la concentración económica y un sistema no equilibrado de división de poderes.

Quieren sindicatos sumisos, no sindicatos fuertes. Por ello se aprecia mayor afinidad con los sindicatos corporativizados léase FSTSE y SNTE, CTM y CT. Son los únicos que pueden aceptar sin protesta alguna una política de sumisión y una política de flexibilidad laboral. Aunque este 1º de mayo protestaron por los bajos salarios y los contratos de protección, ellos mismos se contradicen, con el apoyo a la aprobación de la nueva Ley del ISSSTE.

Este 1º de mayo ha muerto un ritual del presidencialismo por obra y gracia del gobierno actual. La historia deberá registrarlo, así nos los repiten. Pregunta, ¿qué sería de nosotros sin ese gobierno? ¿tendremos ahora los trabajadores que agradecer esa decisión? ¿Es realmente una buena decisión sólo hablar de respeto a las conquistas históricas como la autonomía sindical, el contrato colectivo y la huelga?

Cierto, que es urgente negociar una reforma laboral pero, ¿cómo y con quién hacerla? Con sindicatos sumisos o sindicatos fuertes, con un Estado social o un Estado neoliberal. ¿cómo gobernar con un sindicalismo débil frente a las grandes economías globalizadas? Ciertamente el sindicalismo que en conjunto tenemos no es el óptimo, pero si la idea mas socorrida por este gobierno es la exclusión de los sindicatos fuertes ¿cómo gobernar con esa política laboral?.

Afortunadamente los sindicatos y los trabajadores se han mantenido en movimiento permanente a lo largo de nuestra historia, si bien no han logrado ser hegemónicos no han dejado de moverse a favor de los intereses obreros. Este 1º de mayo no ha sido la excepción por el descontento social que se viene acumulando de 25 años de neoliberalismo y los últimos acontecimientos como la nueva Ley del ISSSTE.

Nuestra responsabilidad ahora es darle cause a ese descontento y ampliar y fortalecer nuestras alianzas con los campesinos y con la sociedad en general. Si no lo hacemos de esa manera el Estado neoliberal continuará fortaleciéndose y habremos perdido una oportunidad histórica para modificar las condiciones de exclusión y de elusión que permanecen hasta ahora.